VODAFONE ME DEVUELVE MI DINERO

Después de bastante tiempo, y de no hacer nada, la verdad, Vodafone me da la razón y me devuelve 116€ (100 + IVA) por una rotura de contrato de permanencia que no existía. Bueno, en realidad no me devuelve nada, porque tampoco había cobrado.

La historia continúa desde el momento que envié aquel burofax. Acercándome a casa para recoger la copia, estuve hablando con Xavi. Él me dio las claves de cómo llevar este asunto. Me dijo “Has hecho lo incorrecto, has pagado, y tienes que reclamar que te devuelvan el dinero, gastando más dinero. Ellos han cobrado y no leS interesa tu tema. Si tú les debieras ese dinero serían los primeros interesados en ponerse en contacto contigo para cobrarlo…” Y tenía toda la razón.

Esperé la factura para poner la denuncia famosa, factura que nunca llegó (aún la espero). Así que visto lo visto, devolví el recibo del banco alegando por ello “disconformidad con el importe”. Dicho y hecho. A la semana tenía a una señorita de facturación (bastante poco amable) reclamando que tenía una deuda en Vodafone de 146€, que debía pagar. Le dije que no me constaba puesto que no habia recibido ninguna factura por ningun concepto, y que yo sólo habia devuelto en el banco un cargo injustificado por parte de Vodafone. Ella me desglosó la factura en 30€ de consumo y una multa por rotura de contrato de permanencia. Cuando te llaman de Facturación hay que andar sigiloso porque la llamada puede estar siendo grabada para mejorar la calidad interna de la empresa… o para demostrar que estás al corriente de todo. La chica me insistía que habia roto el contrato de permanencia, pero que efectivamente habia un error y que la penalización era de 90€, por lo que procedía a hacerme el abono de 10€ (sobre algo que no había pagado). Ella intentaba que dijera cuando había adquirido el terminal de los 18 meses para hacer el calculo, pero yo le remitía a los datos que tenía Vodafone. Ella me dijo que era para “agilizar el proceso”. Cuando le dije que agradecía que quisiera ir más rápido pero que era su trabajo el disponer de esos datos y justificarme la rotura de contrato ella a mi y no viceversa, la operadora dijo un seco “le enviamos la factura” y la llamada se colgó.

Felizmente esta mañana he recibido una llamada de una amable señorita (bastante apagada en el tono) donde decía que tenía una deuda con Vodafone, que después de corregir una incidencia, ascendía a 30.42€, y que la factura me llegaría en 10 días. Me interesé en el modo de pago, y me envió por SMS las formas de poder hacerla efectiva.

conclusión: Vodafone me cobró una permanencia que no existía y, como no podía ser de otra manera, ha corregido su actitud.

Las claves más importantes que he sacado de esta experiencia es que muchas veces (si no siempre) para reclamar un abuso has de gastar más dinero, por lo que no te compensa. Habitualmente el servicio de atención al cliente suele ser de pago (un 902), por lo que estás perdiendo doblemente el dinero. Así que, aunque las asociaciones de consumidores aconsejen lo contrario, hay devolver recibos y ya serán las empresas las que gasten teléfono, burofaxes o palomas mensajeras en cobrar algo, que en última instancia pagaras sí o sí.

Gracias al link del post anterior por darme la idea, y gracias al Xavi por enseñarme cómo actuar.

PD: El pack Internet sin límites lo usé un par de meses y lo di de baja porque no habia suficiente cobertura en mi zona (aunque las primeras dos semanas iba genial!!!)eso sí no tenía permanencia, y la línea de móvil Vodafone actual funciona con total normalidad. Como dije en mi post anterior, la calidad de los productos de Vodafone es indiscutibley están a otro nivel.

Vodafone me penaliza por NO romper el contrato de permanencia!!!

Después de años siendo cliente de vodafone, usar todos sus servicios multimedia, tarifas planas de internet wap, multitarjeta, etc, he decidido darme de baja. Las razones son obvias, me he cambiado a Simyo, aunque sé que en el futuro (sabiendo lo que disfruto yo de la tecnología) me arrepentiré. Bueno, reconozco que después de ver que regalan 6 meses de tarifa plana de internet en los nuevos teléfonos 360, meo colonia, pero a lo hecho, pecho.

El caso, es que después de esperar pacientemente el fin de la permanencia, un día al entrar a mi espacio de cliente ví que ésta se había extinguido y procedí a llamar al 123 para confirmarlo. Una chica muy amable me confirmó lo que ya sabia así que ipso-facto corrí a la web de la nueva operadora virtual para empezar el proceso de portabilidad.

Aunque por algunos sitios he encontrado críticas bastante desalentadoras de Simyo (sobre sus caídas de red, secuestro de números y servicio de atención al cliente ineficiente), la verdad es que llevaba 5 meses con una sim de contrato con aquella operadora y nunca tuve problemas. Me sirvió de banco de pruebas para internet móvil y de hecho he estado usando la tarifa plana de 5Gb sin ningún problema “grave” durante algunos meses.

Un mes después del tramite he recibido en mi cuenta corriente un regalito en forma de “sablazo” de la roja de 146 euros, que después, llamando a atención al cliente, desglosaron en 30 euros de consumo y 116 de multa por romper el ¿compromiso de permanencia?. Sí, amigos, aquel que NO tenía. Llamando al 607123000 desde mi operador low-cost (cosa que me alegro, no me imagino estar escuchando musiquilla más de media hora llamando a un móvil desde un operador de tarifas infladas) me pasaban recursivamente a facturación porque “había algún tipo de error” y la llamada se extinguía misteriosamente.

Una vez pasado el cabreo inicial y la pataleta, decidí reclamar. Estuve en internet y mediante google (bendito google, últimamente lo uso más que el paracetamol), encontré un blog con experiencias parecidas y decidí enviarles un burofax, siguiendo sus pasos. [Link al blog "diariodeunmoviladicto.com"]

Les he enviado el siguiente burofax:

“Departamento de Facturación, reclamaciones o a quien corresponda:

Acabo de recibir un cargo en mi cuenta de 146,42€, de los que 100 € mas IVA corresponden al concepto “cancelación contrato permanencia” del número 6XX XXX XXX, según me han informado en el número de atención al cliente 607123000 (llamadas que han supuesto 4,19€ y que no me han resuelto nada, no es mucho dinero, pero todo suma, este burofax cuesta 18,28€). Nunca recibí la factura a mi dirección ya que tenía activa la facturación digital mediante mi área de cliente, a la que no puedo entrar al dejar de ser cliente vuestro.

Dicho cargo corresponde al hecho de que portara mi línea a otra compañía el pasado 27 de noviembre cuando, según el espacio de cliente, no tenía compromiso de permanencia. En ningún momento de la portabilidad se me hizo saber que existía (ni cuando me ofrecían nokias a precio 0€ y descuentos del 50% en la factura). En cualquier caso, tanto en el espacio de cliente web como las operadoras del 123 me informaron que no tenía contrato de permanencia vigente antes del inicio de la portabilidad; en caso contrario no la hubiese iniciado.

Es evidente que de haber tenido contrato de permanencia, no me han aplicado una penalización proporcional al tiempo que me restaría.

Me gustaría resolver esta situación de un modo amistoso, es decir, que me reembolsaran la diferencia entre lo que me han cargado de más y lo que me correspondería abonar. Si no fuera posible, me veré obligado a acudir a la junta de arbitraje de consumo para reclamar dicha cantidad.

También, exijo una copia de mi última factura mediante correo electrónico a [mi correo], o a la dirección habitual de facturación (que figura en el encabezado) para tramitar dicha reclamación.

Por otra parte les hago saber que esta misma mañana he recibido mi kit de Internet Sin Límites con base WIFI (sin contrato de permanencia), que no activaré hasta que este asunto esté resuelto, por lo que absténganse de activármelo Vds. y/o de pasarme alguna factura por ese concepto, ya que será devuelta en el acto.

También les informo que tengo solicitada una portabilidad a su empresa del número 6XX XXX XXX que será efectiva en unos días, y que dejaré también sin activar hasta que reciba alguna respuesta por su parte.

Lamento profundamente esta situación, he sido durante mucho tiempo cliente de Vodafone, y pretendo seguir siéndolo de una manera u otra, pero el cargo que se me ha hecho me parece desproporcionado y la explicación de sus operadores telefónicos, insuficiente.

Quedo a la espera de su respuesta, muchas gracias. Reciban un cordial saludo.

… Y bueno, estoy a la espera. La verdad es que yo estuve muy contento siempre con Vodafone, e incluso ya tengo internet con ellos y todo, pero no estoy dispuesto a pasar un abuso de éste calibre.

Seguiré informando de lo que pase…

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La pereza de volver a empezar

Cíclicamente nuestra vida se va a la mierda y nos vemos obligados a reconstruirlo todo, sea por una catástrofe natural, o por nuestras propias catástrofes personales

 

DSC00009Empezar de nuevo… Acostumbrarse a todo, a no saber nada, a hacerlo lo mejor posible.

En mi juventud, el olor a lo nuevo me gustaba. Hacer cosas diferentes, vivir una aventura en un sitio desconocido y conocer nuevas gentes era casi una “necesidad” de adolescente aburrido de la monotonía diaria. Percibir olores nuevos, sabores sorprendentes o vivir la vida que pensaban otras mentes resultaba divertido.

Conforme la vida avanza, esta necesidad se esfuma y casi se convierte en una fobia. El miedo a lo desconocido se adueña de nosotros y cualquier cosa se vuelve un reto difícil de superar, sobre todo, porque falta el interés y el empeño. Quedarse dentro del perímetro conocido es fundamental para mantener nuestro status, nuestro rol o simplemente nuestra integridad física.

Pero cuando toca empezar de nuevo, nos invade la angustia, los miedos, la sensación de que todo va a salir mal. ¿Pesimismo?, ¿miedo?, ¿incomodidad?, ¿o una mezcla de los tres?.

Algunas veces cometemos la osadía de empezar de nuevo intentando vencer nuestros miedos. Casi siempre nos quedamos en el camino, pero siempre con la vista puesta en que todo saldrá bien. Y en esas estamos.

Comportamientos erráticos

La odiosa dejadez del ser 2ª parte

Hay gente que desea hacer algo con todas sus fuerzas. Hay gente que dejaría todo por ir con la persona a la que realmente quiere, por abandonar a la que no quiere, dejarlo todo y empezar una nueva vida, buscar un nuevo empleo… Pero no lo hace. Se dedica a lloriquear por las esquinas. Se dedica a contar sus penas con una copa de más. Se dedica a auto compadecerse. Se dedica a ser el ejemplo de vida injusta, cuando cada uno, tiene lo que se busca.

Basta de pobrecito/a de mí. Y si alguien decide adoptar ese patético rol en la vida, por favor, que no me haga partícipe a mí. ¿Tenemos que aguantar a aquella amiga que quiere volver con su antiguo novio, aún a sabiendas que le hará mal? ¿Tenemos que animar a gente que ha hecho de su vida una mierda por no tener valor? Personalmente, yo no quiero aguantar a nadie. Quizá porque por simpatía, los ambientes ajenos invaden mi vida, quizá porque soy tan malo como alguien dice o quizá porque estoy vacunado a base de objetividad.

No me da la gana, no quiero comprender a gente que lo pasa mal gratuitamente. No me da la gana de ayudar a personas que no tienen problemas, o que los buscan por dar pena. Cada cual tiene aquello que buscó, o aquello que busca día a día.

Tolerancia cero

Últimamente la humanidad nos movemos atados de pies y manos. Costumbres ancestrales o comportamientos lógicos de nuestra especie están siendo coartados por el bien de la convivencia y el decoro social. Cosas como miccionar en las calles es casi un sacrilegio (no digo tampoco que esté bien), pero hace cuarenta años, por las calles corrían ríos de pestilentes orines por la falta de alcantarillado. Entonces no era delito hacerlo, ahora se te puede caer el pelo. Los baños públicos (si es que existen) son un agujero pestilente dónde lo menos que te puede pasar es pillar una infección. Reconozco que orinar en la calle, hoy por hoy, está feo, pero somos animales con necesidades de evacuar residuos, y hasta que no mutemos y reciclemos nuestras propias aguas, será un problema que los países más o menos desarrollados tendremos que aguantar.

Está prohibido fumar. Por el bien de todos, locales de todo el mundo han incluido ésta prohibición a su libro de estilos. Está prohibido fumar en ese local. En otros está permitido fumar.

Lo que siempre me ha cabreado de las leyes es la libre interpretación que de ellas se puede hacer y el abuso que se hace. En un sitio donde está prohibido fumar, está claro, pero ¿En un sitio donde está permitido? ¿Por qué siempre se legisla negativamente? Recuerdo mis tiempos de estudiante universitario, cuando por razones de edad, utilizaba el transporte público. Utilizaba trenes de cercanías casi a diario, y entonces existían vagones de fumadores y no fumadores perfectamente diferenciados. También recuerdo que los vagones de fumadores estaban llenos de gente y los otros vacíos completamente. O peor aún, la gente elegía un vagón no fumador para estar todo el puto viaje levantándose a fumar en el que estaba yo.

¿Por qué en un local de fumadores se puede no fumar? ¿Por qué es obligatorio en algunos no fumar y sin embargo no es obligatorio en otros fumar?

Entiendo que un no fumador quiera hacer uso de su libertad y no morir por los efectos del humo del tabaco pero entonces ¿por qué va a locales de fumadores y no fumadores indistintamente? Cuando yo voy a un local libre de humo veo coartada mi libertad… ¿por qué ellos no? Debería ser Obligatorio Fumar. Pubs, discotecas y restaurantes grandes habilitaron diferentes salas para fumadores y no fumadores. ¿Por qué la de fumadores siempre está llena? ¿Por qué siguen viniendo no fumadores a tragar humo injustamente?

¿Por qué tengo que aguantar a alguien que me dice que le molesta mi humo y sin embargo no puede molestarme alguien que no fuma en mi terreno?